Rex Heuermann, el “asesino serial de Gilgo Beach”, es condenado a cadena perpetua

Publicado: 18 jun 2026, 14:12 GMT-4|Actualizado: hace 3 horas

RIVERHEAD, Nueva York, EE.UU . (AP) — Tras décadas de espera por justicia, familiares de las mujeres muertas a manos del “asesino serial de Gilgo Beach”, en Nueva York, lo increparon el miércoles antes de que fuera sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por los crímenes que admitió.

“Un millón de años no es suficiente”, expresó Jasmine Robinson, prima de Jessica Taylor, una de las víctimas. “Nada hará que esto esté bien”.

Con las manos entrelazadas y apoyadas sobre la mesa de la defensa en una sala de tribunal del este de Long Island, Rex Heuermann miraba al frente y tamborileaba suavemente con los dedos. El arquitecto de Long Island, que llevó durante años una vida secreta de violencia antes de admitir que mató a ocho mujeres, fue arrestado en 2023.

“Me llenas de tanta repugnancia que no lo soporto”, le dijo Robinson.

Amanda Funderburg, hermana de la víctima Melissa Barthelemy, instó a Heuermann a que la mirara mientras hablaba.

Él miró en su dirección, pero tenía la mirada ligeramente baja.

“Espero que sufras”, dijo Funderburg, quien relató haber recibido de él una llamada telefónica burlona días después de que Barthelemy desapareció, cuando Melissa tenía 15 años.

La sentencia pone fin a una investigación extraordinaria que resolvió uno de los misterios más desconcertantes de Nueva York, una que comenzó como una serie de desapariciones de mujeres jóvenes aparentemente inconexas y en gran medida sin registrar, pero que se convirtió en el foco de documentales, libros y podcasts de crímenes reales después de que la policía empezó a descubrir restos óseos de las víctimas en la maleza arenosa a lo largo de una autopista costera junto a un parque.

“Se ha hecho justicia, pero no se puede reemplazar lo que se ha arrebatado”, manifestó JoAnn Mack, madre de Valerie Mack. “Ella tenía sueños, y tú se los quitaste todos”.

Heuermann, que ha permanecido en gran medida en silencio durante múltiples comparecencias judiciales desde su arresto, también tuvo la oportunidad de hablar el miércoles. Asa Ellerup, su exesposa, y sus dos hijos ya adultos no estuvieron en la sentencia, después de decir a través de sus abogados que se mantendrían alejados por respeto a las familias de las víctimas.

Reconoce asesinato de 8 mujeres

Heuermann, de 62 años, se declaró culpable en abril de los cargos de haber asesinado a siete mujeres: Barthelemy, Mack, Taylor, Megan Waterman, Amber Lynn Costello, Maureen Brainard-Barnes y Sandra Costilla.

Heuermann también admitió ante el tribunal haber matado a una octava víctima, Karen Vergata, aunque nunca fue acusado por su muerte. Dijo que estranguló a sus víctimas, muchas de ellas trabajadoras sexuales, y que desmembró algunos de sus cuerpos.

Los dos hijos de Brainard-Barnes, que tenían 7 y 1 año cuando ella desapareció, subrayaron el miércoles cómo su ausencia moldeó sus vidas. Su hermana, Melissa Cann, le dijo al tribunal que vivió durante décadas con “culpa del sobreviviente”, preguntándose si podría haber hecho algo más para proteger a Brainard-Barnes.

“Era un peso que llevaba a todas partes”, afirmó Cann, sollozando profundamente. Pero, añadió, esa culpa “no me corresponde cargarla. Es de Rex y solo de Rex”.

Liliana Waterman tenía 3 años cuando su madre, Megan Waterman, desapareció. La hija dijo que no entendió del todo lo que había pasado hasta que tuvo unos 9.

“En un instante, mi mundo se hizo añicos”, dijo. “¿Tenía dolor? ¿Tenía miedo?”.

Hallan restos en 1996

La mayoría de las mujeres desaparecieron entre 2000 y 2010, y sus restos fueron hallados en una autopista desolada no lejos de Gilgo Beach, en Long Island, a unos 80 kilómetros (50 millas) de Manhattan.

Los restos de Costilla fueron encontrados en 1993, a más de 100 kilómetros (60 millas) de distancia en los Hamptons, mientras que los restos de Vergata fueron hallados en 1996 en Fire Island, a más de 32 kilómetros (20 millas) al este de Gilgo Beach.

El caso salió a la luz en 2010, cuando los investigadores empezaron a encontrar restos a lo largo de Ocean Parkway mientras indagaban la desaparición de otra trabajadora sexual, Shannan Gilbert, cuya muerte finalmente se determinó que fue un ahogamiento accidental.

El caso se estancó hasta 2022, cuando los detectives lo vincularon con una camioneta pickup que un testigo dijo haber visto cuando una de las víctimas desapareció en 2010.

Con el tiempo, compararon ADN de una corteza de pizza que Heuermann había desechado en un basurero de Manhattan con material genético extraído de fragmentos de cabello muy degradados encontrados en los restos de las mujeres.

Los investigadores reunieron otras pruebas, incluidos datos de teléfonos celulares y de rastreo que mostraban que Heuermann concertó encuentros con algunas de las víctimas poco antes de sus desapariciones. Después del arresto de Heuermann, los fiscales recuperaron de sus archivos informáticos lo que describieron como un “plano” de los asesinatos.

Como parte de su declaración de culpabilidad, Heuermann aceptó cooperar con la unidad de análisis de conducta del FBI para ayudar a atrapar a otros asesinos en serie.

Heuermann ha pasado los últimos tres años solo en una celda segregada en la cárcel del condado Suffolk, leyendo novelas de crímenes, recibiendo ocasionalmente visitas de sus abogados o su familia, y entablando una breve correspondencia con el infame “asesino de la cara feliz”, según el jefe de policía del condado, Errol Toulon.